
Juan Francisco Santana Dominguez* España
Cuando yo ya no camine
(por los encharcados caminos
que contigo transitara)
Sobre las baldosas desmemoriadas
y sobre mí sus descendientes
se acomoden para siempre
observando, en silencio espartano,
a las huérfanas auroras boreales
intentaré, entonces, mirar,
cubierto por sudarios destemplados,
hacia el horizonte que con tu dedo
siempre señalaras, soñando.
No sabré por donde tus pasos
se aventuren mas pediré,
suplicante, a un chacal despistado,
que, en primera fila, me coloque
pudiendo así ver las huellas
de los acompasados pasos
que en la arena tú dejaste
aquella encarnada anochecida;
quise seguirlos, como solía,
mas mis invisibles huellas
a las tuyas no se unieron
y en el infinito mis quimeras
intentaron encontrarse,
a oscuras, con las tuyas.
